octubre 15, 2021

Sobre mi…

Mi filosofía

Las mejores historias, son las historias reales.

Crear mi propia marca, Julia Vilariño, es un proyecto que viene fraguándose en mi desde hace mucho tiempo, cuando comencé a formarme en Estilismo de Indumentaria, pasando por las grandes lecciones que aprendí a través de mi experiencia como trabajadora social y que, por fin, comenzó a tener sus frutos de la mano de mi madre; con una mercería creativa en la que impartía talleres en mi pueblo, Pontedeume. Sin embargo, si hay un punto de inflexión en este camino, esa es mi formación de la mano del gran maestro artesano Félix de Martín, mi mentor.

Sin toda esta trayectoria Julia Vilariño no sería lo que es hoy. Una marca sombrerera artesana que a través de la cercanía y transparencia pretende crear piezas únicas e irrepetibles que proyectan la personalidad de quien las lleva.

 Dar forma a cada sombrero es para mi construir una relación personalizada con cada cliente, donde debemos conectar a través de dos pilares fundamentales: la honestidad y la profesionalidad. Todo ello para conseguir un resultado favorecedor y 100% creado a medida. Entiendo cada uno de los pasos que conforman el proceso de producción como una cadena que debe estar diseñada por y para ti. Por ello, mi método de trabajo pasa por conocernos, probar y probar, hasta lograr que te enamores de la sombrerería tanto como yo. Un mundo lleno de posibilidades, sin etiquetas ni estereotipos

 Utilizo las técnicas y procedimientos artesanales del oficio de la sombrerería, cada sombrero está hecho a mano y a medida, y todos son diferentes entre sí. Si algo me enamoró de la sombrerería es su capacidad creativa. Ésta me permite crear piezas únicas que se adaptan no solo a los aspectos físicos de cada persona, sino que son una gran herramienta para proyectar su personalidad.

Por eso mi máxima es que hay un sombrero para cada persona, solo hay que encontrarlo y crearlo.

El taller

 Mi taller es mi refugio, donde todas las creaciones toman forma, es el espacio que me permite abstraerme del mundo y comenzar mi proceso de inspiración.

  Está situado en el antiguo despacho de mi padre, en la casa familiar en la aldea, rodeado de naturaleza a las afueras de Pontedeume. Adoro las cosas con alma y el taller es una mezcla de recuerdos y vivencias, cada mueble tiene su historia: como un secreter de cientos de años herencia familia o una mesa traída de una terraza del Madrid de los 80.

Me gusta que las herramientas también tengan su historia, algunas son nuevas, otras compradas a sombrereras y venidas de diferentes partes de Europa y otras incluso heredadas de mi abuelo, que aunque era pintor tenía muchas cosas que yo ahora reutilizo.

  Cada una de las piezas que realizo se basan en la máxima de ofrecer un producto único y con alma. Cada sombrero se lleva una parte de mi: mi historia, mi entorno, las pasiones que me rodean, el imaginario que sobrevuela mi cabeza y, como no, mi tierra; Galicia.

Pero, además, son creaciones que van más allá y buscan generar un impacto positivo en la naturaleza y el entorno. Desde la elección de materias primas sostenibles, como las fibras naturales vegetales para verano o las fibras naturales de origen animal para invierno, pasando por la preferencia por aquellos proveedores nacionales y portugueses y por el pequeño comercio, que permitan reducir la huella de carbono, a la vez que se fomenta la economía de cercanía.

  Cuido cada detalle para ofrecerte una forma de consumo consciente, porque creo definitivamente que la moda no puede dar la espalda al planeta.

 

Julia Vilariño soy yo. Y aunque aún me cueste creerlo, soy una marca personal. Este proyecto nace a consecuencia de encontrarme conmigo misma y con mi historia creativa familiar.

Una creatividad que ya habitaba en mí que he ido conociendo y plasmando a través del oficio de la sombrerería. Un sector lleno de historia, tradición y pasión que tal y como yo lo veo, está dormido y a punto de despertar.

Me gustaría hacer posible que tú tengas ese sombrero que te represente y con el que seas más tú que nunca

dicen de mi...